domingo, 16 de junio de 2013

El mundo del coleccionismo cinematográfico pierde a uno de sus referentes: Tomàs Mallol


Premios Gent de Cinema 2011

Josep M. Queraltó y demás patrones fundadores de la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó lamentan la triste pérdida del reconocido coleccionista de cine Tomàs Mallol, producida hoy en Girona a la edad de 89 años.
Publicista y cineasta amateur, Mallol reunió a lo largo de los años una importante colección de objetos cinematográficos, principalmente pre-cine, que fue adquirida por el Ayuntamiento de Girona en la década de los 90, siendo alcalde Joaquim Nadal, y que sirvió de base para la creación del Museo de Cine de Girona inaugurado en 1997. 
Tomàs Mallol, oriundo de Sant Pere Pescador (Girona), era miembro de honor de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España desde 1998, y recibió la Creu de Sant Jordi en el 2001.
En 1956, realizó su primera película, “El pastor de Can Sopa”. La primera y única incursión en el cine profesional como director de fotografía fue en la coproducción italoespañola "Su propio destino". En 1968, fundó la Unió de Cineastes Amateurs de Barcelona.
Entre 1956 y 1972 realizó 31 cortos, entre éstos algunos premiados internacionalmente.
La relación entre Josep M. Queraltó y Tomàs Mallol se remonta a varios años atrás. Su común pasión por el cine -el primero en lo que respecta a la parte técnica y el segundo a la artística y la arqueología cinematográfica- les hizo coincidir en numerosos actos y ser ocasionales competidores en la adquisición de determinadas piezas del séptimo arte. Tomàs Mallol, conocedor de la gran colección de piezas y aparatos de Josep M. Queraltó, visitó uno de los locales que tiene en Barcelona. Fue de esos encuentros memorables e irrepetibles.
Actos impulsados por entidades como Cinema Rescat o Gent de Cinema o la Trobada del 9.5 en Calella eran puntos de encuentro de ambos coleccionistas y de intercambio de anécdotas, algunas muy entrañables –ahora con la ausencia de Tomàs Mallol más nostálgicas- que hacían referencia a esa época de pioneros amateurs que experimentaban y jugaban incansablemente con esas cámaras analógicas y esos formatos inolvidables del 8mm, el super 8, el 9.5 o el 16mm, que con los años se han convertido en un patrimonio imprescindible de todas las filmotecas del mundo.



 


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