La Factoria Cultural de Terrassa (FACT) inauguró el pasado 14 de septiembre la exposición “Otto Cavalcanti. Antológica”, un extenso recorrido por la prolífica obra de este artista hispano-brasileño, dotado de una gran creatividad e imaginación y un portentoso talento en el arte del dibujo y la pintura, así como marcado por el color, la fuerza expresiva y su propio concepto del «Combinismo de Formas Visuales», en el que las formas dialogan y se combinan para generar nuevos significados. Ese concepto innovador se plasmó en un manifiesto publicado en el periódico barcelonés La Vanguardia en 1977.
La presentación ante los medios de comunicación contó con la presencia
del director de la FACT, Adrià Fornés, y de los tres comisarios que la han
hecho posible: Josep Guindo, María Luisa Pujol y Maya Zhulidova. que explicaron
las vicisitudes artísticas del protagonista y acompañaron a la prensa y los
primeros visitantes a una visita guiado por su universo creativo, imaginativo.
La antológica exposición, que es una justa reivindicación de este artista
plástico hispano-brasileño, puede verse hasta el 31 de octubre en las salas 3 y
4 de la FACT por las tardes de lunes a sábados de 16 a 21 h. Los festivos y
domingos la exposición está abierta únicamente los días de espectáculo.
La obra de Otto Cavalcanti integra influencias del modernismo, el
cubismo, el surrealismo y la abstracción geométrica, con una mirada muy
personal y una iconografía que remite con frecuencia a la figura humana, la
música, la naturaleza y sus raíces brasileñas, temáticas que revisa
constantemente buscando elementos innovadores que eviten caer en la repetición.
Cavalcanti exploró temáticas tan diversas como la figura humana, los
cangaceiros del noreste brasileño, la robótica y, de manera muy especial, la
música, la cual consideraba indisociable de la pintura y que estudió en
profundidad, aunque acabó escogiendo la pintura y el dibujo como profesión.
Para el artista, el color vibrante y el ritmo visual actuaban como partituras
que capturaban el sonido y la armonía sonora a través de la deconstrucción de
instrumentos y figuras.
Otto Cavalcanti nació el 20 de febrero de 1930 en Itabaiana (Paraíba,
Brasil) Inició su trayectoria profesional en Río de Janeiro en el año 1952
trabajando como ilustrador publicitario, una etapa que le otorgó un gran
dominio del dibujo y la síntesis visual. En el año 1963 se trasladó a Europa,
residiendo en Madrid durante cinco años donde empezó a pintar y a hacer las
primeras exposiciones. Posteriormente, entre 1968 y 1971 vivió en Londres,
donde comenzó a interesarse por la robótica y la tecnología y sentó las
primeras bases del Combinismo de Formas Visuales. Allí se casó con una mujer de
la aristocracia, pero los convencionalismos de Gran Bretaña y el clima frio y
gris hizo que huyera del país con destino a Brasil. En 1972 aterrizó en
Barcelona, ciudad de la que se enamoró por su cultura, su belleza y por su
clima. Nada más llegar conectó con miembros del movimiento cultural Dau al Set
como Modest Cuixart o el crítico de arte Arnau Puig. Se codeó con figuras destacadas de la Gauche
Divine, movimiento cultural antifranquista que se popularizó entre finales de
los años sesenta y mediados de los ochenta que tenían como punto de encuentro
el afamado Bocaccio ubicado en la zona alta de Barcelona.
En 1984 Cavalcanti se fue a Brasil con la intención de ausentarse de la
capital catalana tres meses, pero se quedó 12 años. Cuando regresó, en 1996, se
encontró con una Barcelona postolímpica, moderna, llena de posibilidades. Su
paleta de colores se volvió más alegre, si cabe, con tonos más intensos y
conceptos imaginativos como las hidroformas, el sugerismo o el neo sugerismo.
Desde entonces fue alternando sus estancias entre el Nordeste de Brasil y
Barcelona. Falleció en Barcelona el 12 de julio de 2019, a los 89 años. Nunca
dejó de pintar y siempre justificaba su adicción a su oficio afirmando que “la
perfección es enemiga de la acción”.
Esta exposición forma parte del programa educativo Exploradores del
Arte, a través del cual cerca de 1.000 alumnos de escuelas de Terrassa podrán
visitarla y acercarse al patrimonio artístico catalán.







