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sábado, 1 de marzo de 2014

La Universidad de Barcelona, Patrona de Honor de la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó


 
 
El 28 de febrero se celebró un concurrido acto de clausura de la exposición L’experiència mágica del cinema, inaugurado el 15 de octubre de 2013 en el vestíbulo central del Edificio Histórico de la Universidad de Barcelona (UB).

En el transcurso del mismo, tuvo lugar el nombramiento de la UB como Patrona de Honor de la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó, en reconocimiento al apoyo que la ilustre institución ha proporcionado estos últimos meses a la Fundación. Su presidente, Josep M. Queraltó, entregó el diploma, que acredita dicho nombramiento, a la Vicerrectora de Relaciones Institucionales y Cultura de la UB, Lourdes Cirlot.

Es la primera vez que este nombramiento recae sobre una institución. Hasta ahora, la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó había otorgado la distinción a José Luis Borau (director de cine), Tomàs Pladevall (director de fotografía), Juan Mariné (director de fotografía y restaurador) e Yvonne Blake (diseñadora de vestuario).

En los parlamentos también estuvieron presentes  el catedrático de Historia Contemporánea y Cine de la UB y comisario de la exposición, Josep M. Caparrós, y Jordi S. Bonet, vicepresidente de la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó. Fueron palabras muy sinceras, de agradecimientos y de elogios las que se escucharon por parte de las tres personas que intervinieron. Lourdes Cirlot felicitó a la Fundación por la extraordinaria exposición de cine que se ha podido ver durante cinco meses batiendo  records de permanencia, ya que ha sido la que más tiempo ha estado abierta al público, y, muy especialmente, a Josep M. Queraltó ya que es quien lo ha hecho posible gracias a su labor de coleccionismo y preservación de material cinematográfico tan histórico. Sus palabras inundaron de emoción a Josep Maria cuando la Vicerrectora compartió su sueño de hacer un gran museo con el patrimonio que posee la Universidad en el que podría tener cabida el anhelado museo de cine y audiovisual de Queraltó.
 
La Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó tiene previsto presentar un libro, en abril, editado conjuntamente con la Universidad de Barcelona, que recoge las 8 mesas redondas que se han celebrado paralelamente a la exposición en el Aula Magna de la UB y la conferencia Un museo de cine, ¿es posible en Barcelona? en el Paraninfo. Por otro lado, la entidad seguirá organizando actividades y colaborando en proyectos que se darán a conocer más adelante.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 27 de enero de 2014

"Cortometrajes: ¿misión imposible?" reunió a expertos del corto en el Aula Magna de la UB


La prórroga de la exposición L’experiència màgica del cinema en el vestíbulo del Edificio Histórico de la Universidad de Barcelona (UB) hasta el 28 de febrero, ha dado lugar a la programación de dos nuevas mesas redondas en el Aula Magna de la UB, la que se celebró el pasado 23 de enero, titulada Cortometrajes: ¿Misión imposible?, y la del próximo 10 de febrero, Actors: somriures i llàgrimes, que contará con la participación de Emilio Gutiérrez Caba; Mercè Espelleta, directora de casting y actriz;  Cristina Calvet, abogada y asesora jurídica de la Associació d’Actors i Directors Professionals de Catalunya (AADPC), y Sergi Cervera, actor. Falta la confirmación de Sergi López. 

Cortometrajes: ¿Misión imposible? contó con la participación de Agustí Argelich, director de Filmets Badalona Film Festival; Pablo Menéndez, uno de los fundadores de la distribuidora de Cortos Marvin&Wayne; Francesc Risa vocal de la Junta Directiva del Col·legi Professional dy Sara Montalvo, actriz y "coaching" para directores". Jordi S. Bonet fue el moderador. Entre los asistentes a la sala llamó la atención el numeroso grupo de estudiantes procedentes de la Escola de Mitjans Audiviosuals EMAV acompañados de su profesor Vicenç Escribà, quien no es la primera vez que asiste a estas mesas redondas.

La idea de hacer esta mesa redonda surgió a raíz de la celebración de “El día más corto del año”, una celebración anual internacional (se celebra en 13 países europeos) que tiene lugar el 21 de diciembre para promocionar el cortometraje y favorecer el acceso a la cultura a través de proyecciones gratuitas.

El primero en  poner en marcha la mesa fue Agustí Argelich, quien antes de hablar del tema central dedicó unas palabras a la exposición L’experiència màgica del cinema cuyas piezas históricas le recordó cuando empezó a descubrir el cine a través del cortometraje y también afirmó “a través de estas cámaras con toda la historia que tiene detrás me he acordado de mis orígenes cuando empecé a rodar películas en 9.5mm y 16mm”. Abordando ya el tema planteado hizo un retrato muy exacto del panorama actual del corto del cual afirmó que es “el origen y la esencia del cine”. Mirando hacía otros países europeos y el vecino, Francia, comentó que en esos lugares el cortometraje recibe prácticamente la misma categoría que un largometraje “no sólo en festivales sino a nivel de ayudas, apoyo y difusión”. Hizo referencias a la celebración de “El día més curt” (“El día más corto”), el pasado 21 de diciembre, que en Barcelona estuvo organizado por CPAC, Marvin&Wayne, CI&VI Coordinadora de Festivals i Mostres de Cinema i Vídeo de Catalunya y la Acadèmia del Cinema Català y la colaboración de entidades del sector audiovisual catalanas: “entre todos fuimos capaces de poner el cortometraje al alcance del gran público, dimos a conocer que objetivos tenía aquella celebración”.  Destacó la importancia de los festivales de cortos que hay en todo el mundo poniendo de ejemplo el de Mont-Ferrand “no es solo un festival también es un mercado que mueve unos 14.000 cortos, dura unos doce días y el año pasado tuvo unos 150.000 espectadores. No hay ningún festival de cine en el mundo, ni Sundance, ni Cannes, ni en Donosti, Venecia, que lleguen a los 150.000 espectadores, entonces eso quiere decir alguna cosa”. Como respuesta a la pregunta de si los cortometrajes son misión imposible manifestó “yo diría que si y no porque, en cuanto a medios, con una cámara pequeña, pocos recursos pero con mucha imaginación, en dos minutos, tres minutos, puedes explicar una gran historia que no explicarías en un largo. Lo difícil, lo imposible es a veces lo que viene después”. Pero animó a los estudiantes que estaban en la sala, como harían el resto de ponentes que fueran valientes a la hora de hacer un corto, que no tuvieran miedo en experimentar “vosotros que estáis empezando a rodar las primeras óperas primas, como decía Pablo, tiraros a la piscina, no tengáis miedo de nada, ¿que es muy difícil el futuro del mundo audiovisual?, pues seguro, también lo era hace 30 años”.

A continuación Pablo Menéndez tomó la palabra. Su primer mensaje fue presentar la empresa de la que es uno de sus fundadores Marvin &Wayne: “es una empresa que desde sus inicios la hemos enfocado en la distribución de cortos. Todos los que la creamos, hace cinco años, somos estudiantes de cine y descubrimos que la parte de distribución no se tenía tan en cuenta, no se valoraba tanto y creímos que era el momento de lanzarnos a la industria, a la vida real. Llevamos un catálogo de cortos españoles pero también latinoamericanos y básicamente hacemos dos cosas, una es la creación de la estrategia de promoción en festivales, pues como decía Agustín, lo prioritario es hacer el recorrido de festivales, donde posiblemente los compradores lo puedan ver, donde tengas una repercusión, donde vas a hacer tu curriculum; y luego la gestión de ventas, que es un poco más complicado y que depende de la primera parte, lo que hay que hacer es buscar ventanas donde se pueda comercializar”. También recomendó a los que están empezando en el corto, por la cercanía y sobre todo por la importancia, ir al festival de Clermont-Ferrand, donde podrá ver que realmente hay una industria del corto, un mercado gigante donde hay stands de mil países. Sobre los festivales para cortos añadió: “un largometraje puede estar en cinco o seis festivales, un corto puede llegar a participar en 300”. También hizo una referencia a la exposición de cine de la Colección Josep M. Queraltó que le hizo reflexionar que el corto fue la vanguardia del cine “lo primero que se hizo en cine fue el corto. A mi me emociona cuando los seguidores de los cortos dicen que estamos tan olvidados, deberíamos de ser todo lo contrario, el cine es cine porque hubo cortos. Creo que realmente hay muchísimo por hacer, por inventar y por descubrir. Nosotros estamos ahí, poquito a poco buscando maneras de trabajar conjuntamente con el cineasta, con el director, con el productor para que los trabajos llegen al mayor número posible de público”. Su respuesta a si los cortos es una misión imposible, reconoció las dificultades que supone en muchos casos tirar adelante los proyectos, pero de ninguna de las maneras lo consideró imposible.

Francesc Risa, vocal de la junta directiva del CPAC, que sustituyó a última hora al decano de la entidad, Francesc Llobet, defendió el papel como colectivo aglutinador del Colegio de Profesionales del Audiovisual en Cataluña. Pero antes también tuvo unas palabras de agradecimiento hacia la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó, por organizar la mesa redonda y quiso hacer público “nuestra adhesión como CPAC en el proyecto que tiene la fundación de creación del museo Aula de Cine”, comentario que desde la entidad que preside Josep M. Queraltó se agradeció enormemente. Al igual que Pablo, hizo una presentación de la entidad que representaba: “Para quien no conozcáis el CPAC os diré que es una entidad independiente interlocutora entre la administración pública y el sector audiovisual. Nosotros ponemos el acento en las funciones más importantes. Defendemos el sector audiovisual de nuestro país, intentamos dignificar la profesión en beneficio de la actividad de los profesionales y que también sea en beneficio de la sociedad”. A partir de ese momento pasó a enumerar los puntos más destacados del decálogo que tiene publicado el Colegio. Entre éstos, ser un instrumento de autorregulación; la garantía en lo que se refiere al desarrollo de la actividad profesional los derechos fundamentales de las personas y por tanto del profesional con especial atención a los derechos de libertad de expresión, de creación, de opinión y crítica; o la defensa de la independencia profesional ante posibles presiones o injerencias ajenas a los objetivos profesionales evitando el conflicto e intereses y tráfico de influencias”. Asimismo, añadió que desde el CPAC se organizan y coordinan seminarios, actos informativos y cursillos de formación, de equipamiento profesional además de colaborar en proyectos como “El dia més curt”, donde sus objetivos fueron acercar el cortometraje al gran público difundiendo las obras en todos los lugares y sobre todo en todas las pantallas posibles. Se quejó de la falta de unión en el sector audiovisual: “así las cosas no crecen porque no las hacemos crecer”. Hizo hincapié en que tenía que haber más crítica constructiva y compañerismo entre los profesionales. Para el cortometraje a veces es una misión imposible, sobre todo si después de todo el trabajo realizado no se consigue moverlo en ningún lado: “Habría que potenciar más el sector, y ver que podemos aportar que no tiene que ser necesariamente dinero puede ser otra cosa, infraestructura. Yo creo que el cortometraje es una misión posible pero tenemos que hacerlo con ilusión y buscar la parte positiva”.

La última en intervenir, pero no la menos importante, fue la actriz y “coaching” de directores de actores, Sara Montalvo. Su aportación al tema que se debatía fue desde el punto de vista artístico y lo hizo explicando experiencias propias en los numerosos cortometrajes en los que ha intervenido desde el año 2000. También dio las gracias a la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó y a la Universidad de Barcelona por esta iniciativa “tan necesaria”. En un arrebato de sinceridad, confesó haberse auto invitado a esta mesa porque le hacía mucha ilusión compartir sus vivencias y los conocimientos que ha obtenido del mundo del corto: “quería estar aquí porque tengo que decir algunas cosas de este mundo que tanto me apasiona como es el séptimo arte porque he vivido muy de cerca el mundo de los cortos y de los festivales en todo el país”. Afirmó que es “muy importante saber que el cortometraje es esencial como primer paso para poder profesionalizarse y estar en el mundo audiovisual y el cine”. También consideró clave incentivar a las empresas, instituciones y a todo el mundo para asegurar el futuro de los cortos. Ella vivió la época de bonanza, en la que se hacían cortos de gran presupuesto pero reconoce que, con ideas, aunque se tengan pocos recursos o cero recursos, se puede tirar adelante un proyecto. También puso mucho énfasis en un proyecto en el que está involucrada de dirección de actores, algo de lo que considera que hay una carencia: “siempre he visto esta carencia en la dirección de actores, de ayudar en este primer paso esencial para estar en el séptimo arte. Es un trabajo en equipo, y es de gran importancia poder saber dirigir a actores. Para mí fue un punto muy importante en mi vida, y me sentía responsable de eso, de mejorarlo. He estado viajando por el mundo e intentando aprender sobre la dirección de actores, para traerlo aquí”. Sara afirrmó que el cortometraje es una misión muy posible y que los cortos son “una misión especial para estar en el séptimo arte y para estar a la vanguardia internacional”.

Después de las ponencias vino el debate, en el que hubo una alta participación, tratándose aspectos de interés como las temáticas, la financiación o el metraje de los cortos para participar en los festivales y para su comercialización. Su duración es importante, por ejemplo, a la hora de venderlo a las televisiones por el coste económico que conlleva, ya que se paga por minutos. Pero lo más importante, todos coincidieron, con sus más y sus menos, que el cortometraje es una misión posible que en última instancia dependerá del que esté detrás de él y sepa moverlo.












lunes, 13 de enero de 2014

La exposición “L’experiència màgica del cinema” abre de nuevo sus puertas en la Universidad de Barcelona


Un grupo de estudiantes de Hong Kong inauguró la reapertura de la exposición L'Experiència màgica del cinema
Nueva oportunidad para visitar la exposición “L’experiència màgica del cinema”, inaugurada el 15 de octubre de 2013 en el vestíbulo central del Edificio histórico de la Universidad de Barcelona (UB), que debido a la buena acogida que ha tenido se ha prorrogado hasta el 28 de febrero de 2014 abriendo hoy 13 de enero de nuevo sus puertas.
Comisariada por el Dr. Josep M. Caparrós, del Centro de Investigaciones Film-Historia de la UB, la exposición está organizada por la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó, con el apoyo del Vicerrectorado de Relaciones Institucionales y Cultura de la Universidad de Barcelona y la colaboración de Apuntolapospo y Kelonik.

La reapertura de la exposición incorpora una novedad, el proyector “Pathé” de película muda de 35 mm, fabricado en París en 1913, que se encuentra en el inicio de la exposición funcionará. Aunque en su época la fuente de luz se generaba mediante carbones, Josep M. Queraltó ha hecho una adaptación sustituyendo el sistema antiguo por uno eléctrico.  La adaptación incluye también un engranaje especial que permita ver la película como un sin fin para evitar tener que cambiar las bobinas.
La buena aceptación de las seis mesas redondas celebradas en el Aula Magna de la UB, así como de la conferencia “¿Un museo de cine, es posible en Barcelona?”, que tuvo lugar en el Paraninfo con una alta asistencia de público, ha llevado a la programación de dos nuevas mesas redondas: “Cortometrajes: ¿misión imposible?” el 23 de enero, y “Actores y actrices: sonrisas y lágrimas” el 10 de febrero, ambas se celebrarán  en el Aula Magna de la UB a las 19h.

 
 
 

domingo, 1 de diciembre de 2013

“L’exhibició: ser o no ser” cierra las mesas redondas sobre cine en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona


Josep Maria Caparrós, Tomás Naranjo, José Batlle, Josep M. Queraltó y Jaume Tarrazón
 
El pasado 25 de noviembre se celebró la mesa redonda "L'exhibició: ser o no ser" ("La exhibición: ser o no ser") en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona (UB), con la participación de José Batlle, Consejero Delegado de Odeon-UCI-Cinesa en Europa Continental; Jaume Tarrazón, tercera generación de empresarios de salas de cine en Badalona y miembro de UNIC (International Union of Cinemas), y Tomás Naranjo, director general de Kelonik. Fue la última mesa redonda organizada en el marco de la exposición "L'experiència màgica del cinema" que puede verse actualmente en el vestíbulo del Edificio Histórico de la UB.

Fue de sumo interés todos los puntos que se plantearon en esa mesa. El primero en intervenir fue Pepe Batlle quien agradeció la iniciativa de hacer esta mesa en la que pudieran expresar su opinión los exhibidores ya que "los empresarios de la exhibición somos la parte fea del negocio de la industria del cine” y reconoció que “somos los que generamos más empleo, los que generamos industria, los que al final logramos que la película se pueda ver de la mejor manera como ha sido concebida por el productor y por el director de la película”. Hizo un exhaustivo repaso de la historia que ha vivido la exhibición y los problemas a los que ha tenido que enfrentarse: la llegada del seiscientos, lo que dio lugar a la movilidad de la gente, la aparición de la segunda residencia, la creación de las multisalas, luego los multiplexes, que hicieron reflotar las salas de cine, y que de 60 millones de espectadores que había en 1985 logró que se llegara a 145 millones de espectadores en 2004, el año de más apogeo de público en los cines, que coincidió con el boom inmobiliario y el boom de los centros comerciales. A partir del 2004 empezó a bajar la asistencia de público por varias razones, coincidiendo además que el número de habitantes por pantalla en España se situase entre los más bajos en Europa, por culpa del citado boom de los centros comerciales y del sector inmobiliario: “estoy hablando de seis mil u ocho mil habitantes por pantalla en España cuando en Inglaterra están entre 14 mil o 15 mil habitantes por pantalla, eso quiere decir que aquí una pantalla es mucho menos rentable que en Inglaterra, por ejemplo, o Italia o Alemania”. Reconoció que “el sector de la exhibición está perdiendo dinero enormemente. Hay muchas compañías que han presentado suspensión de pagos y están en liquidación y se están cerrando cines porque no es rentable. Lo que sucede es que hay algunas empresas que tienen sangre internacional y pueden soportar estas pérdidas durante más tiempo porque pueden sobrevivir gracias a los beneficios que se producen en otros países. Las empresas que solo tienen beneficios en España son las que tienen más problemas”.

José Batlle insistió en que los exhibidores deben imponerse la tarea de buscar razones para que la gente salga de su casa y vuelva al cine para ver la película. Afirmó que Cinesa está trabajando en ello y que el mundo del cine cambiará. Argumentó sus palabras con una primicia: “un cine en Barcelona, en La Maquinista, tendrá la primera sala totalmente Dolby en el mundo entero ¿Qué quiere decir una sala Dolby? una sala de gran formato, tendrá unas condiciones especiales que hará que la película, la imagen, el sonido y la confortabilidad sean realmente muy excepcionales. Van a haber cuatro proyectores no uno, habrán más de 65 altavoces distribuidos en el techo, las paredes, etc., las butacas serán más cómodas, la pantalla será gigantesca, etc. y este será el primer cine en el mundo de lo que se pretende que si funciona se haga en otras con la marca Dolby”. Pero los exhibidores están abriendo otros caminos. En ese sentido, José Batlle, manifestó que “los cines evolucionarán de manera que serán centros de retransmisión de eventos, conciertos, retransmisiones de deportes, etc. y esto hará que los cines se construyan con esta mentalidad”.

Jaume Tarrazón también reconoció que el sector de la exhibición es el más olvidado en la cadena de la industria del cine aunque afirmó que “creo que es un pilar fundamental y quizás el que está más ligado a un punto tecnológico”. Animó a que el sector mire al futuro, “nosotros a pesar de los problemas y las crisis, creemos en el futuro de esta industria”. No ocultó que actualmente el sector se enfrenta a muchas alternativas de ocio, de consumo, “pero el cine si le damos las prestaciones adecuadas y seguimos manteniendo ese gran espectáculo, esa magia del cine, tiene un público que pagará el precio que tenga que pagar -ese es otro debate-, pero estará interesado”. Por lo tanto, abogó por corregir errores que se han hecho en el pasado, pero vio con optimismo el futuro de la industria como tal, como generador de empleo: ”lo que tenemos que hacer es seguir apostando y no rendirnos en momentos difíciles como los que vivimos en estos momentos”.

Tomás Naranjo, en su intervención, afirmó que el cine antes que un producto es un invento y por eso tiene una base tecnológica que ha acompañado siempre a la mejora de la experiencia del cine, primero con la llegada del sonoro, luego con el color, la aparición del estéreo. Para Tomás el cine como invento se ha reinventado a lo largo de la historia para poder salir de una situación de crisis o de alguna encrucijada que se ha encontrado. Hizo hincapié en que el exhibidor siempre está invirtiendo y ahora lo está haciendo de nuevo al sustituir el sistema analógico por el digital. El exhibidor afirmó “está recaudando menos, está gastando más, en un cambio tecnológico obligado porque si no eres digital el año que viene no existes y a la vez toca reinventarse e inventar fórmulas para llenar las salas de cine. Ganar menos, pagar más y además que te cueste más subsistir es una ecuación que pocas veces cuadra”.

José Batlle, al igual que Jaume Tarrazón y Tomás Naranjo, achacó la crisis que vive el sector de la exhibición a los cambios de hábitos del público que tiene más alternativas de ocio, y a la piratería, pero además añadió  que en España hay un problema muy grave de producción local. Ésta no conecta con el público. También habló de las ventanas, otro problema que afecta seriamente al sector. Las ventanas -el tiempo que transcurre entre que se estrena una película en el cine a la que se puede ver en vídeo o por video on demand, etc.- hasta hace poco tiempo eran de un año, luego pasaron a seis meses, luego a cuatro meses, en Estados Unidos es a tres meses y ahora tenemos unas presiones aquí para que sea en dos meses. Esto significa que el consumidor final sabrá que si se espera dos meses la puede ver en su casa perfectamente y hay algunas distribuidoras que si pagas cierta cantidad enorme te envía directamente la película a tu casa el mismo día que se estrena en los cines”.

Alguien del público hizo referencia a los elevados precios de los cines y a la polémica surgida sobre la guerra de precios que se ha desatado recientemente y de la que se ha hecho eco la prensa. José Batlle afirmó respecto a este tema, que los exhibidores, distribuidores y productores, habían llegado a un acuerdo de instaurar el día del cine, una vez a la semana, a un precio de 3.90€, a partir de finales de noviembre pero la desleal actuación de un exhibidor, competidor directo de su empresa, hizo que actuase en consecuencia. “Me supo muy mal ver ese artículo porque nos culpaba a nosotros cuando realmente nosotros no teníamos ninguna culpa”.

El gran interés del tema, por su actualidad, y por los expertos que participaban hizo que el debate se prolongara más de lo previsto con una alta participación del público asistente.
Resumiendo, el mensaje enviado por los tres ponentes, es que las salas de exhibición tienen futuro pese a las crisis, que se producen cíclicamente, y la aparición de otras alternativas de ocio, ya que el cine es entretenimiento y es un acto social.


Josep M. Queraltó hizo una visita guiada a los ponentes en la exposición "L'experiència màgica del cinema", que se encuentra en el vestíbulo de la UB, antes del inicio de la mesa redonda.
 
Durante la visita a la exposición coincidieron con Lourdes Cirlot, Vicerectora de Relaciones Institucionales de la UB
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  

Yvonne Blake, nombrada Patrona de Honor de la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó


 
 
La figurinista inglesa Yvonne Blake es desde el 21 de noviembre de 2013 Patrona de Honor de la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó. El acto tuvo lugar en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona (UB), después de finalizar una mesa redonda, “Los otros…del cine”, en la que participaba.

Afincada en Madrid desde hace años, Yvonne Blake es una reconocida directora de vestuario con una larga trayectoria profesional a sus espaldas. Obtuvo el Oscar de Hollywood al mejor diseño de vestuario por “Nicolás y Alejandra” (1971, Franklin J. Shaffner) y fue nominada por “Los cuatro mosqueteros” (1974, Richard Lester). Tiene tres nominaciones al EMI y a los Bafta y posee cuatro Goyas por “Remando al viento” (1988, Gonzalo Suárez), “Canción de cuna” (1994, José L. Garci), “Carmen” (2003, Vicente Aranda) y “El Puente de San Luis Rey” (2004, Mary McGuckian).

Ha trabajado con grandes directores, entre ellos, Francois Truffaut, Albert Finney, Richard Quine, Franklin J. Shaffner, John Sturges, Richard Donner, Paul Verhoeven, Mark Rydell, Peter Bogdanovich o Al Pacino. También con directores españoles como Gonzalo Suárez, Vicente Aranda , Jose Luis Garcí o Jaime Chavarri.

Ha vestido grandes nombres del celuloide como Marlon Brando, Audrey Hepburn, Sean Connery, Julie Christie, Liza Minnelli, Michael Caine, Omar Shariff, James Coburn, James Manson, Richard Widmarck, Lawrence Olivier, Gene Hackman, Charlton Heston, Elisabeth Taylor, Faye Dunaway, Michael York, Christopher Reeve, Glenn Ford, Ava Gardner, Hanna Schygulla, Hugh Grant, James Franco, Mikhail Baryshnikov, Al Pacino, Robin Williams, Max Von Sydow, Harvey Keitel, Lauren Bacall, Willem Dafoe, F. Murray Abraham, Kathy Bates, Natalie Portman o Robert De Niro.

También ha vestido a grandes actores y actrices del cine español como Javier Bardem, Carmen Maura, Ángela Molina, Fernando Rey, Marisa Paredes, José Luis Gómez, Charo López, Héctor Alterio, Carmelo Gómez o Victoria Abril.

En su currículo destacan títulos como “Robin y Marian”, “Fahrenheit451”, “Jesucristo Superstar”, “Superman”, “Los señores del acero” o “Looking for Richard”.

En los últimos 14 meses, ha trabajado en el diseño de vestuario para “El último jinete” – un musical teatral producido por Andrés Vicente Gomez con libreto de Ray Loriga y música de John Cameron, Albert Hammond y Barry Mason.

Yvonne Blake recibió la Medalla de Oro al Mérito al Trabajo en el 2011 y el Premio Nacional de Cinematografía en el 2012.

La primera Patrona de Honor

Yvonne Blake es la primera mujer que forma parte del grupo de Patrones de Honor de la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó. Actualmente son también Patrones de Honor el que fuera director de cine José Luis Borau, el director de fotografía Tomàs Pladevall y el restaurador y director de fotografía Juan Mariné.


Yvonne Blake áprovechó su estancia en Barcelona para visitar uno de los tres locales en los que Josep M. Queraltó guarda su amplia colección de material cinematográfico.
 
 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

"Els altres...del cinema" defiende las profesiones menos reconocidas del sector cinematográfico en el Aula Magna de la UB


 
 
El pasado 21 de noviembre se celebró una mesa redonda muy especial “Els altres… del cinema” (“Los otros…del cine”) en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona (UB), como actividad paralela de la exposición “L’experiència màgica del cinema” (“La experiencia mágica del cine”) que puede verse actualmente en el vestíbulo del Edificio Histórico de la UB. Esta mesa quiso ser un homenaje a todos esos profesionales del cine cuyo trabajo no es suficientemente reconocido pero que es esencial para que una película llegue a las salas de cine. Los participantes fueron Tomàs Pladevall, director de fotografía; Yvonne Blake, figurinista, Sandra Sánchez, directora de casting, y Elisabet Prandi, directora de fotografía, realizadora y productora (Arpa Films).

Tomàs Pladevall fue el primero en iniciar las intervenciones. Afirmó que el director de fotografía es de alguna manera la mano derecha de la imagen de los directores o directoras de las producciones en las que trabajan.  Recordó que en los años 60 se estableció el concepto de autoría del director en la moderna cinematografía, concepto que se extendió en todo el mundo. Incluso en las películas norteamericanas el director se otorga también esta autoría sobre el conjunto de la obra. Este concepto de autoría es el que también reclaman desde hace muchos años los directores de fotografía desde sus asociaciones. Tomás Pladevall lo hace desde la AEC, (Asociación Española de Autores de Obras Fotográficas Cinematográficas). Hizo una broma al respecto diciendo que “parece absurdo, pero a nivel de derechos de autor podemos decir que los directores de fotografía realizamos unas imágenes para que los músicos pongan una banda sonora”. Hizo miradas retrospectivas de los inicios del cine. Explicó que cuando nació el cine no había especializaciones y el propio cameraman era el director y a la vez era muchas veces el productor. Más tarde se estableció por necesidad la figura del director y el cameraman se dedicó puramente a la fotografía. También desde la primera época la profesión de director de fotografía tenía la aureola de que estaba fabricando una imagen que nadie veía. Había una especie de magia y también mucho secretismo. Recordó la época en que existía el sindicato vertical y las dificultades que encontró para acceder a su profesión ya que si uno no tenía el carnet no podía trabajar. Le exigían una experiencia que no había tenido oportunidad de tener por lo que le denegaban el carnet, al final se lo dieron pero fue advertido que  la entrega del carnet no era garantía de que fuera a trabajar e el cine. “Afortunadamente –manifestó- no trabajé inmediatamente, es un trabajo que necesita una cierta sedimentación, pero finalmente un director me dio la oportunidad de hacer mi primer largometraje, a partir de entonces hice 4 ó 5 películas al año”. Con sentido del humor, Tomás Pladevall dijo que todos los directores de fotografía hablamos muy bien del director, porque en el fondo quien nos contrata es él. Destacó la importancia de que exista un buen diálogo entre ambos. Hizo hincapié en el hecho de que en muchas películas la gente no sabe que ha aportado uno u otro. Hay casos muy sonados, por ejemplo citó "Ciudadano Kane", la primera película de Orson Welles, quien tuvo a su lado al director de fotografía Gregg Toland, “quien aportó cantidad de cosas que muchos cineastas creen que son aportaciones de Orson Welles, entre otras cosas el concepto de profundidad de campo”. Pero entonces ya se empezaba a reconocer la figura del director de fotografía y el mismo Orson Welles puso en los títulos de crédito debajo de su nombre con el mismo tamaño de letra dirección fotográfica de Gregg Toland. En los años 40, los directores de fotografía ya tenían un título propio en los créditos. En los años 30 el reconocimiento del director de fotografía viene por parte de los actores. Fue la época del glamour, del star system, y los actores pedían que les iluminara determinado director de fotografía. Finalizó diciendo que, ahora que está jubilado y puede hablar con sinceridad, hay casos en que el director aporta mucho al director de fotografía pero muchas veces es al revés.

La participación de Yvonne Blake despertó mucho interés por su extraordinario curriculum con un Oscar y cuatro Goyas en su haber. Incluso el programa Cinema 3 de la televisión de Cataluña solicitó hacerle una entrevista. Inició su intervención afirmando que hay muchos tipos de diseñadores de vestuario entre los que se encuentra ella. Hizo una descripción de ellos “A algunos les gusta hacer documentación y bocetos, otros son maravillosos compradores en tiendas, buscan ropa en mercados y mercadillos y hay los que hacen unos collages con fotografías, unos montajes para enseñar al director. Todos son muy válidos porque aunque todos trabajen de manera distinta todos tenemos el mismo objetivo, que es enseñar nuestros personajes en la manera que están vestidos, quienes son, de donde vienen, su psicología”. Para ella uno de los piropos más grandes es cuando el actor o actriz se mira en el espejo y dice “ahora me siento en mi papel”. Hizo algunas puntualizaciones respecto a su profesión, aseguró que los que hacen vestuario para cine no son diseñadores de moda ni son estilistas, que una película actual es más difícil que una de época ya que “cuando uno hace una película de época tu buscas la documentación y tu eres la experta. Tienes que dar las mismas características de creatividad como una película actual, pero una película actual siempre tienes los gustos personales de los actores, etc”. Comentó que cuando llegan premios como los Oscar o los Goya, casi siempre van a una película de época y considera que es injusto muchas veces. Recordó sus inicios en la profesión a la que quiso pertenecer desde que tenía uso de razón y cuando con 14 años vio la película "Cara con Angel". Le entusiasmó la belleza de su vestuario, y fue en ese momento cuando decidió que quería ser figurinista. Explicó que a lo largo de 50 años ha trabajado como  diseñadora de vestuario, ha participado en unas 56 películas y en medio ha tenido tiempo para hacer también teatro, ballet y muchas otras cosas. Confesó que se siente muy afortunada de haber vivido haciendo un trabajo que le apasiona, pero que está lleno de muchas dificultades. Por ejemplo, recuerdó los sufrimientos que tuvo durante la preparación y rodaje de la película con la que ganó un Oscar "Nicolas y Alejandra", dirigida por Franklin J. Schaffner (1971), “fue una película enorme, con un año de preparación, un presupuesto ilimitado, fue una pesadilla organizarla, teníamos miles de figurantes y yo tenía entonces 30 años, y tenía que dirigir a gente mayor que yo y además, durante ese período me casé. Cuando terminé esta película decidí no trabajar más en el cine, decisión que no cumplió cuando le ofrecieron trabajar en la película “Jesucristo Superstar”, dirigido por Norman Jewison (1973). Pero le sorprendió tener que pasar por unas pruebas antes de obtener el trabajo. Pensaba que habiendo obtenido un Oscar todo sería más fácil, pero se dio cuenta que en el mundo del cine las cosas no son así y que se tiene que demostrar la valía en cada película. Y lo aceptó. “El cine me encanta y no sabría hacer otra cosa, pero a veces se produce un sentimiento de amor odio; nunca es fácil; cada película es un mundo; cada película es un trabajo en equipo”. Afirmó que nunca trabaja sola, además del director que es fundamental, porque todo se mueve alrededor de él, tiene reuniones con mucha gente, con el departamento de Arte, con el director de fotografía, con la directora de casting, etc. Explicó su sistema de trabajo “Lo que hago normalmente antes de poner el lápiz en el papel es una composición de cada traje, de las telas, elijo primero las telas y luego hago el boceto. Intento pintar lo mejor posible la cara del actor o de la actriz para que cuando le enseño el boceto al director el vea exactamente lo que va a ser el producto terminado, para ver si le gusta o no. Al final lo importante es hacer lo que le gusta al director”. Dijo que no todas las figurinistas saben dibujar pero considera que tampoco es necesario. Aseguró que a ella le cuesta dibujar y que siempre está borrando hasta que le gusta lo que hay en el papel, es entonces cuando ya tiene claro que el traje va a funcionar.

Sandra Sánchez explicó, que a diferencia del director de fotografía, no ha tenido que ir a ninguna escuela ni Universidad porque tampoco existen. Es un trabajo que requiere intuición y experiencia. Recordó que empezó muy joven con 20 años, en una agencia de Barcelona y allí ya empezó sus pinitos en el casting. Con gran sentido del humor dijo mirando a Yvonne Blake, “Ella viste a los actores y yo los desvisto” refiriéndose a una escena de la película "El perfume", dirigida por Tom Tykwer (2006), en la que tuvo que hacer casting a numerosos figurantes que tenían que aparecer desnudos. Destacó el papel del director con quien trabaja siempre a su lado. Aclaró que no pretende ser directora de los actores dentro del mundo del casting ya que para eso están los directores. En ese sentido, recordó unas palabras del director Jaime Chavarri que  siempre le decía “que hay muchas directoras de casting que no tienen criterio y se hacen llamar directoras de casting”. Reconoció que la mayoría de personas que se dedican al casting tienen un sexto sentido y que lo que a ella le gusta realmente es trabajar con el director.

Elisabet Prandi explicó que todos los trabajos que realiza dentro del cine encajan a la perfección con el título de “los otros” ella está en el grupo de fotografía, como directora de fotografía y como operadora de cámara, está en el equipo de realización y está en el equipo de producción. Su gran pasión desde niña es la fotografía. Aprendió fotofija y siguió su preparación para directora de fotografía en una época en que no había escuela en Barcelona. Recordó que dentro del equipo de fotografía hay “otros” también como son los ayudantes de cámara y los auxiliares. Justificó de alguna manera estar en tantos ámbitos para asegurarse que la película pudiera realizarse. Una cosa le llevó a otra. “Para fotografiar lo que yo quiero tengo que ser la realizadora pero me doy cuenta que para poder realizar necesitas un productor y entonces me paso también a la producción”. Reconoció que ahora la producción está difícil lo que hace replantear proyectos, si les gusta o no a televisiones del extranjero, implica  entrar en el mundo de los mercados, de ir a festivales, de hacer pitchings. En su relación con los “otros” y las “otras” comentó que durante muchísimos años ha sido bastante increíble la situación de una directora de fotografía o una operadora de cámara. Habían productores que no entendían que hubieran mujeres que se dedicaran a esta profesión, hasta el extremo que hasta hace apenas tres años, en una asociación que es de mujeres cineastas y del mundo audiovisual, Cima, en la que quiso entrar, no contemplaban la figura de la directora de fotografía. Se puso en contacto con esa asociación y les dijo que no se podía inscribir en ella porque su profesión no constaba. Cima lo planteó en una reunión de la junta directiva e incorporó esta nueva categoría. Apuntó que tampoco se incluían las especialidades de foquistas ni ayudantes de cámara. Expresó también su interés en trabajar en producciones grandes “Como directora de fotografía tienes que saber manejar un equipo de cámara, un equipo de eléctricos, es bastante apasionante”, pero por otro lado también le gusta hacer documentales más personales.

El tema dio para mucho y la participación del público fue notable. Al final del acto se hizo entrega a Yvonne Blake del diploma que la acredita como Patrona de Honor de la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó.
 


 
 
 
 
 
 

lunes, 18 de noviembre de 2013

“Les institucions i la indústria cinematogràfica” analiza las relaciones entre las administraciones y entidades del sector del cine en el Aula Magna de la UB


 
 
Como si de una saga se tratara, el Aula Magna de la Universidad de Barcelona (UB) acogió una cuarta mesa redonda relacionada con el séptimo arte, con motivo de la exposición "L'experiència màgica del cinema" que puede verse en el vestíbulo del Edificio Histórico de la UB hasta el 17 de diciembre. En esta ocasión, tuvo lugar el 14 de noviembre bajo el título “Les institucions i la indústria cinematogràfica” (“Las instituciones y la industria cinematográfica”). Los ponentes fueron Montse Majench, directora de la Acadèmia del cinema Català; Antonio Mourelos, presidente de la Academia Galega do Audiovisual; Ana Arrieta, abogada y asesora jurídica de la ECAM (Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de Madrid), y Juanjo Caballero, profesor de la ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya). Judith Colell, vicepresidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematogràficas de España excusó su ausencia unos minutos antes de iniciarse el acto por un imprevisto de última hora. Josep M. Caparrós, catedrático de Historia Contemporánea y Cine de la UB, actuó de moderador.
 
Montse Majench fue la primera en iniciar las intervenciones. Hizo una breve presentación de la academia de la que recordó su juventud al crearse hace sólo seis años. Afirmó que cuando se fundó el modelo en el que se inspiraron fue la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Explicó que existe muy buena relación entre ambas instituciones habiéndose establecido entre ellas acuerdos y convenios para promocionar e intercambiar las respectivas cinematografías. A la hora de programar eventos como los premios Gaudí, que celebrará su nueva edición el 2 de febrero de 2014, tienen en cuenta el calendarios de la academia española para evitar conflictos de intereses. Con respecto a la Academia Galega do Audiovisual también señaló la relación fluida existente entre ambas. Recordó que durante el Festival Filmets de Badalona se acordó pasar los cortos ganadores en los Premios Mateo de la academia audiovisual gallega que entraron en concurso. Asímismo, en la sede de la SGAE de Barcelona se pasaron gratuitamente el documental y el largometraje ganadores de estos mismos premios. Destacó la importancia del intercambio de cinematografías entre las academias y que para los espectadores es interesante ya que en un circuito comercial no tendrían posibilidad de verlas. Con la Academia de cine de España también tienen acuerdos similares, concretamente entre el premio Goya de honor y el premio Gaudí de honor y hacemos unos homenajes respectivos en las distintas sedes, recientemente el homenaje a Concha Velasco, se hizo en Barcelona con el pase de la película "Pim, pam, pum, fuego", en Madrid se hizo con Montserrat Carulla con el pase de “Surcos” en la sede de la Academia española.
 
Antonio Mourelos también hizo una presentación de la academia que preside. Aclaró que no es exclusivamente cinematográfica que nació con el objetivo de englobar todo el sector audiovisual. Cuando se dirigen a la administración para solicitar algo siempre se acercan en nombre del audiovisual, independientemente de que unos se dediquen al cine o al medio televisivo. Hizo un breve repaso histórico del audiovisual en Galicia. Recordó que en la década de 1980 la relación que existía con la administración se limitaba a temas de subvenciones, pequeñas productoras de cine que empezaban pedían ayudas a la Xunta de Galicia. Eran un complemento a las ayudas estatales. Resaltó como fecha importante de la historia audiovisual la del nacimiento de la televisión autonómica gallega (TVGA) en 1985. Aseguró que marcó un punto de inflexión. A partir de entonces se empezó a plantear hacer una producción propia hecha desde Galicia. Los programas de ficción tardarían unos años en llegar. Destacó otra fecha clave para el sector, fue en 1990, cuando el Parlamento gallego aprobó la Ley del Audiovisual en Galicia, que considera el audiovisual como un sector estratégico. Es a partir de ahí que se puede decir que la administración política empieza a tomar cartas en el asunto y considera que el audiovisual, con muy buen criterio, es un sector que se debe apoyar porque atrae dinero y así sucede. Siguiendo con la cronología, Antonio explicó que durante esos años empiezan las primeras subvenciones y se hacen las primeras películas y puso en relieve una nueva fecha la de 1998, en la hubo alguien que consideró que se podía hacer ficción para televisión y que podía llegar a los espectadores tan bien o mejor incluso que la que se hacía a nivel estatal. Esto que para muchos era una locura, impensable, un programa de ficción propio en gallego que se dudaba que pudiera encajar en el público se hizo realidad con la serie “Mareas vivas” que obtuvo un gran éxito de audiencia. Teniendo en cuenta que en aquella época los índices se situaban entre un 19 ó 20 por ciento de share, "Mareas vivas", llegó a tener el 42 por ciento de audiencia.  Esta serie marcó un antes y después. La televisión pasó a ser el motor que impulsaba el sector audiovisual en Galicia. Otra fecha que quiso destacar es 1993 cuando se creó la Escuela de Imagen y Sonido de Galicia, una escuela que nutre a todos los profesionales técnicos de Galicia. La administración la apoyó totalmente. Se fomentaba mucho el audiovisual desde el punto de vista industrial, se buscó crear un tejido industrial y así fue hasta el 2008 cuando las elecciones las gana el PP, pero el gobierno lo hace un bipartido, formado por el partido socialista gallego (PSGA) y el bloque nacionalista gallego (BNG). Antonio Mourelos hizo hincapié en que se produce un giro en las relaciones con la administración muy importante. Si hasta entonces se hablaba de defender el sector audiovisual como industria, a partir de entonces, sin dejar el aspecto industrial, se busca potenciar más el talento y la creatividad sobre todo de nuevos valores. Después de 4 años de bipartidismo volvió el PP en 2008 pero coincidió con el inicio de la crisis. Volviendo al tema de la mesa redonda, afirmó que las relaciones con la administración son cordiales en la actualidad, “desde la Academia hemos conseguido una relación cordial, nos tratamos de tu a tu, nos entendemos, valoran el trabajo que hacemos los profesionales pero siempre dicen lo mismo, no hay dinero, pero muchas veces no es dinero lo que más pedimos”. Lamentó que quizás lo que no hay, por parte de la administración, es el interés que había en su día por el audiovisual como sector estratégico en cuanto a lo que podía aportar como talento y creatividad.
 
Ana Arrieta, dada su amplia relación laboral con distintas instituciones, pudo dar una visión más global en este terreno. Reconoció que ha aprendida en su vida laboral que hay dos perspectivas a la hora de ver el cine, el cine como industria y el cine como talento, coincidiendo así con Antonio Mourelos. Afirmó que últimamente se habla mucho de cine unido a la industria, a la crisis, al producto interior bruto (PIB), al trabajo, al paro, pero por otro lado hemos estado hablando durante muchos años sobre la excepción cultural, el cine francés, de nuestro patrimonio. Haciendo una reflexión, Ana llegó a la conclusión de que el cine ni es una industria ni es talento. Consideró que hay que buscar la parte importante del cine como industria pero tenemos que darnos cuenta que nuestro cine es un cine especial, un cine de autor, un cine hecho por personas que viven en un país, y cada uno tiene sus características pero es un cine, en cierta manera parecido al cine francés, que es parte de nuestra cultura y de nuestro patrimonio. Para ella,  el cine es un bien que hay que proteger, como se protege el patrimonio arquitectónico. Por otro lado, al margen de las relaciones existentes entre las instituciones y las administraciones de gobierno, opinó que lo importante es también la unión entre las distintas instituciones, entre las academias y las escuelas como la ESCAC o la ECAM, que son las escuelas oficiales que tiene España. Es muy importante la idea que se de a los futuros cineastas, el enfoque del cine, el enfoque de nuestros valores, el enfoque de la industria, y sobre todo destacó aportar otros valores como pueden ser el diálogo, la lucha. Manifestó su convencimiento de que se pueden conseguir muchas cosas a través de la colaboración de las distintas instituciones. La ECAM es patrono de la Academia y la ESCAC lo será de otras; la academia es patrono de la ECAM y de la ESCAC. Insistió en que el diálogo entre las distintas instituciones para ver hacia donde vamos es importante. Recordó que cuando se hizo la ley de cine que ahora está vigente se creó la plataforma del cine español que englobó a diferentes instituciones y defendió no solo a las escuelas sino a las sociedades de gestión, entre otras. Cuando hay un problema las distintas instituciones deben juntarse para que se pueda poner sobre la mesa el apoyo al cine de todos no de un determinado sector y que todos los representantes tengan cabida. Me parece muy interesante el valor de las diferentes instituciones en el desarrollo del cine como industria y como talento. Las administraciones ya sea estatal, autonómica o local, no solo ayuda dando dinero, tienen una función importante de promoción del cine español a través de ferias, de festivales y no tiene un coste de aportación económica. Aseguró que “no todo es dar dinero”. Haciendo una mirada atrás, observó que todavía estamos siguiendo la política de promoción de Pilar Miró, quien falleció hace años afirmando que no se puede estancar uno en los mismos modelos.  
 
Juanjo Caballero afirmó nada más iniciar su intervención que el cine es un sector que no esta regulado, que no está sujeto a unos estándares oficiales. Manifestó que el deber de las escuelas es formar un tipo de perfil profesional, formar unos profesionales con unas competencias, con unos conocimientos, con unas aptitudes que deben tratar de crear una simbiosis entre lo técnico y lo artístico algo que debe dar pie a desarrollos de programas y planes de estudio que no dejan de ser complejos de resolver, especialmente si se tiene en cuenta que se trata de un entorno complicado como es el sector audiovisual que debe hacer frente a múltiples problemas que afectan al conjunto de la sociedad. Insistió en que hay que conseguir que el cine sintonice con esa sociedad y que el deber de las instituciones es conseguir brindar a la ciudadanía un cine en sintonía con la realidad, lo que son las preocupaciones, las cuestiones que nos afectan a todos y eso es algo que ha resultado difícil de concretar, de llevar acabo. Juanjo explicó que la experiencia docente dentro de lo que es el panorama estatal, en el ámbito cinematográfico, debe remontarse a la década de los años 40 cuando surge el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC), que luego se transformaría en lo que es la Escuela Oficial de Cine (EOC) donde surge toda una generación de nuevos talentos, de gente como Basilio Martín Patino, Manolo Summers o José Luis Borau, que significaron un recambio generacional, una nueva apuesta de entender el cine que estuvo en sintonía con lo que era la producción cinematográfica que se desarrolló en los años 60 y la década de los 70 y de la que el cine español se nutrió por espacio de varias décadas. Eso fue un relevo que tuvo un legado que de alguna manera quedó un tanto aparcado. La EOC fue clausurada justo a la finalización del franquismo, al inicio de la propia transición democrática española y se abrió todo un lapso de tiempo en el que la formación cinematográfica estuvo muy vinculada en lo que entonces eran las facultades de Ciencias de la información, de las humanidades. El Estado español estuvo huérfano de una formación técnico-artística de un nivel superior que pudiera asumir el reto de estar en condiciones de generar todo ese colectivo de profesionales que pudiera tomar el relevo de lo que había sido la producción cinematográfica de las décadas precedentes. En el contexto de la década de los 80 hizo notar que surgieron distintas iniciativas dentro del ámbito de la formación profesional, por ejemplo el propio Colegio Calasanz lideró todo un proyecto que llevó al surgimiento de una rama de imagen y sonido dentro de lo que entonces era la formación  profesional de segundo grado que es el equivalente a técnicos. Partiendo de ese fermento, fue germinando la idea de desarrollar una escuela superior de cinematografía vinculada a una institución universitaria como es la Universidad de Barcelona que gracias a la invitación del entonces rector Josep Maria Bricall y también de las instituciones como el propio servicio de cinematografía y el Doctor Miquel Porter i Moix se pusieran los pilares para sacar adelante el proyecto de la constitución de la Escola Superior de Cinema i d’Audiovisuals de Catalunya, la ESCAC, eso fue en 1994, un año más tarde se incorpora la ECAM y a raíz de eso hemos seguido un poco cada uno al amparo de los que lo hicieron posible, la ECAM de la Academia, y la ESCAC de las instituciones que le ampararon como la UB o la propia Escoles Pias  donde tuvo su origen. A partir de entonces ambas escuelas han tratado de desarrollar una tarea formativa que tiene básicamente por objeto generar una nueva hormada de profesionales, no sólo de directores sino de otras competencias que permitan que sea posible el plantear la apertura de un nuevo horizonte en el panorama cinematográfico al menos en términos creativos, profesionales. Todo esto nos lleva a tratar de desarrollar programas, iniciativas que no se conformen tan solo con tirar adelante o propiciar el desarrollo de cortometrajes sino también en buena medida hacer posible uno de los cometidos básicos de cualquier escuela de cine ser la plataforma que propicie que los alumnos estén en condiciones de presentarse ante el sector. J.A. Bayona, Guillermo Morales, Mar Coll son un ejemplo del recambio generacional, de la capacidad de la Escuela de poner un grupo de nuevos valores. Estamos haciendo frente como escuela, como sector y en términos culturales, en términos de país, del catalán y del Estado. Estamos en un momento especialmente delicado en el que nos enfrentamos a un momento de inflexión, en el que hay que ver de que forma todo acaba reajustándose para conseguir hacer viable un nuevo modelo de cine, una nueva forma de entender el sector y hacer posible que ese cine español o catalán pueda continuar desarrollándose y que la ciudadanía española o catalana, pueda continuar disfrutando del derecho de tener a su alcance aquello que desean poner de manifiesto cineastas que se han formado, que forman parte del tejido cultural propio del país.
 
 
Antes de iniciar el acto los representantes de las tres academias de cine recibieron una litografía del artista plástico hispano-brasileño Otto Cavalcanti titulada "Actriz" por gentileza de la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó
 
 
 
Visita a la sede de la Acadèmia del Cinema Català
 
Visita a la delegación en Barcelona de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España al frente de la cual se encuentra Clara Agustí
 
Ana Arrieta y Antonio Mourelos visitando la exposición "Fa molt de temps...l'odissea del cinema" en las Arenas de Barcelona.
 
Visita a uno de los locales de la Colección Josep M. Queraltó